Vallecas recupera sus fotos antiguas
Sixto Rodríguez, natural de Guijo de Santa Bárbara (Cáceres), pero vallecano de corazón, ha escrito el libro “Vallecas, fotos antiguas”, gracias al cual el barrio ha recuperado un importante trozo de su historia. Las fotografías del libro muestran los grandes cambios que ha experimentado Vallecas en los últimos 100 años, desde la pobreza de muchos de sus vecinos, hasta los avances de las últimas décadas. Así nos lo cuenta el propio autor:
- ¿Cómo llega de Guijo de Santa Bárbara a Vallecas?
- Cuando iba a cumplir 7 años, mis padres emigran a Vallecas y desde entonces, enero año 1963, he vivido y sigo viviendo en Vallecas. Primero viví 10 años en Palomeras Bajas y después en Entrevías, donde sigo viviendo.
- ¿Dónde cursó sus estudios?
- En el Colegio San José, que está en la calle Pedro Escudero, semiesquina a la Av. De Palomeras.
- ¿Cómo surge la idea de este libro?
- La idea del libro es de la Editorial La Librería, especializada en temas madrileños, que inicia una colección de libros con imágenes antiguas de los distritos de Madrid. Conocían mis trabajos anteriores y me hacen el encargo del que será el primer libro de la colección; el de Vallecas.
- ¿Qué ha tenido que hacer para sacar adelante esta publicación?
- El trabajo ha tenido básicamente dos ejes. Por un lado, una labor de investigación en bibliotecas y hemerotecas, tales como la Biblioteca Nacional, Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, Fundación Diario Madrid, sin olvidar las bibliotecas de nuestro barrio muy bien dotadas de libros sobre la historia de Madrid. Me ha sido de gran ayuda la colaboración de diferentes instituciones del barrio que me han abierto sus archivos: asociaciones de vecinos, culturales, educativas y religiosas. Y por otro lado, sobre todo para la segunda mitad del siglo, ha sido de especial ayuda y sin ellos no existiría el libro, la gente particular: familias, amigos, conocidos, que me han abierto sus baúles de los recuerdos y me han dejado cientos de fotos. No puedo dejar de mencionar el acceso a las fotos que cedieron los vecinos a la Junta Municipal de Villa de Vallecas para el libro de imágenes que publicó. El encargo del libro incluía los pies de fotos, estos han sido literarios, periodísticos, identificatorios de acontecimientos, lugares y personajes, y estados de ánimo o recuerdos personales. Quiero aprovechar para agradecer la ayuda prestada por Don Luis Villalvilla, párroco durante muchos años de San Pedro Advíncula, al que deseo fuerzas para que pueda ordenar toda la información que tiene sobre la historia de Vallecas, y con el que he tenido el placer de compartir unas tardes de charla y aprendizaje.
- ¿Qué significado tiene Vallecas para usted?
- Creo que casi todo lo que he sido, lo que he vivido, lo que siento, mi manera de ver y estar en el mundo, en gran parte me ha venido de vivir en este barrio desde el año 63. Para mí, Vallecas es, como ya dije, casi todo y creo que es un barrio, con sus problemas, para vivir en la ciudad de los más agradables y en los que aún hay restos de una vida más cercana. Defiendo igual que Llanos la barriada frente a la Metrópoli.
- ¿Qué cambios significativos cree que ha experimentado Vallecas en los últimos años?
- En mi opinión, los cambios más significativos son por un lado urbanísticos, que se caracterizarían por el fin de la remodelación de los antiguos barrios de los años 50 y 60, y por otro lado, la ampliación de Vallecas por el Ensanche. Sin embargo, creo que el factor más sobresaliente ha sido el cambio que se ha producido a nivel humano, por un lado la salida del barrio de muchos de sus antiguos moradores, que ha sido sustituido por la llegada masiva de inmigrantes extranjeros que ha cambiado radicalmente la faz del barrio y que en algunas zonas de nuestros distritos supone más del 50% de la población.
- ¿Qué le falta a Vallecas?
- Es la pregunta que más me cuesta contestar. A bote pronto, no se me ocurre qué decir de lo que le falta, quizá porque en mí pesa más lo que me da y tiene, que lo que le falta.
- Háblenos de sus proyectos literarios personales.
- En este momento no tengo nada concretado, aunque sí hay por ahí varios trabajos sobre este barrio y sus gentes, esbozados e incluso algunos algo más, pero ya digo, de momento descansar un poco del trabajo de este libro que ha sido arduo, pero muy placentero.
- ¿Alguna recomendación para los jóvenes vallecanos?
- Que sean dignos herederos de las anteriores generaciones de vallecanos. La juventud vallecana fue incluso espejo en el que se miraron otros jóvenes de Madrid y España. Pues que sigan la estela de sus mayores y que estudien todo lo que puedan, por dos cosas: una, porque como dirían los clásicos "sólo el conocimiento nos hará libres", y otra, porque la vida no es fácil y a los habitantes de este barrio (no lo olvidemos nunca: obreros), nada es regalado, y todo lo que tengamos lo tendremos que conseguir con esfuerzo. ¡La vida no es regalada como aparece en la tele!



Yo llegue al barrio de entrevias en el año 1955,vivi en el hasta el año 1972.Entrevias formaba peninsula con el barrio El Pozo del Tio Raimundo,digo peninsula pues como su nombre indica Entrevias,estaba cercado por las vias de la linea de Zaragoza Madrid,Madrid Andalucia,el deposito de maquinas de vapor de renfe y la propia estacion de Atocha.Por el sur una linea que unia la estacion de Santa Catalina con el Pueblo de Vallecas.
en esta peninsula viviamos en casas construidas por la noche,pues asi no las tiraban la guardia civil al dia siguiente.Las casas por dentro no tenian pavimento,la tierra barrida ,las paredes sin recebar,el techo con vigas fragiles y tejas sobre puestas alojaban a familias enteras en apenas sus 40 0 50 metros cuadrados.La puerta de la calle fragil y con un candado por dentro,apenas una o dos pequeñas ventanas.El aseo,un cubo en un pequeño apartado de la casa,en el se hacia todo lavarse,orinar por la noche etc.Los mas aseados solían ir a la vía del tren para hacer sus necesidades.No extrañaba ver una lona tapando un cadáver junto a la vía,el despiste,la urgencia por cruzar la vía,la desesperacion etc.
En muchas ocasiones el barbero que nos cortaba el pelo los domingos después de su trabajo como albañil durante toda la semana,cerraba su pequeña chabola para presentarse en el puesto de la Guardia Civil,tal vez un chiva tazo,el solía contar chistes de Franco.
Las calles eran un barrizal cuando caía agua del cielo,entonces nos acordábamos que también para nosotros existe.
En una fuente cercana solían ir las mujeres con cantaros o barreños a por agua,pobres pero limpios decía mi pobre madre,que en gloria este.
Podría contaros mil anécdotas de aquella gente que como yo dejamos Andalucia para poder vivir y comer.
Por terminar os diré que hay un lugar en el Barrio de Entrevías por donde pasaba una vieja tapia que separaba la estación de mercancias de aquellos asentamientos,y desde allí se veía casi todo Madrid,allí sonábamos los chavales con un precioso día que consiguiéramos triunfar y salir de aquella miseria.
Preciosa Vallecas.
Guardia Civil
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